20 de julio de 2026
Quienes lo hagan prevén gastar una media de 1.481 euros, un 5 % más que en 2025 Uno de cada cuatro no saldrá de vacaciones y, entre quienes renuncian, el 65 % señala que su situación económica no se lo permite El 32,2 % de la población no pudo permitirse una semana de vacaciones en 2025 y el 36,4 % no tenía capacidad para afrontar un gasto imprevisto El crédito se convierte en la salida para financiar un gasto recurrente: viajes y vacaciones ya representan el 16,3 % de la demanda de préstamos al consumo Madrid, 20 de julio de 2026.- Las vacaciones de verano llegan todos los años. Tienen una fecha relativamente previsible, representan uno de los principales desembolsos anuales de muchas familias y, aun así, siguen tratándose como si fueran un gasto inesperado. Según el Observatorio Cetelem, este verano el 75 % de los españoles encuestados tiene intención de viajar , tres puntos menos que el año anterior. Quienes sí se vayan de vacaciones prevén gastar una media de 1.481 euros, un 5 % más que en 2025 . Si se tiene en cuenta al conjunto de los encuestados, incluidos aquellos que no viajarán, el gasto medio previsto para el periodo vacacional se sitúa en 1.257 euros, un 2,6 % más que los 1.225 euros registrados en 2025 . El gasto previsto en alojamiento se sitúa en una media de 611 euros entre quienes viajarán, un 6 % más de lo declarado el verano anterior, mientras que la intención de gasto en transporte alcanza los 263 euros, un 12 % más que en 2025. El encarecimiento y la falta de margen económico también están modificando quién puede viajar. El 25 % de los encuestados no tiene previsto salir de vacaciones y, dentro de este grupo, un 65 % señala que su situación económica no se lo permite. Además, el porcentaje de quienes renuncian a viajar por el precio del alojamiento ha aumentado seis puntos, hasta situarse en el 24 %. La presión sobre los hogares no se limita al periodo estival. La última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística refleja que el 32,2 % de la población no pudo permitirse en 2025 una semana de vacaciones fuera de casa. Al mismo tiempo, el 36,4 % declaró no tener capacidad para afrontar un gasto imprevisto . Menos viajes, pero más gasto Los españoles pueden viajar menos , pero cada desplazamiento exige un esfuerzo económico mayor . Durante el primer trimestre de 2026, los residentes en España realizaron 33,2 millones de viajes , un 4,4 % menos que un año antes. Sin embargo, el gasto total aumentó un 2,5 %, hasta los 11.454 millones de euros . El gasto medio por viaje creció un 7,2 % , hasta alcanzar los 345 euros, y el gasto medio diario aumentó otro 7,3 %. A esta evolución se suma el aumento general de los precios. En mayo de 2026, el IPC se situó en el 3,2 % interanual . El grupo de transporte registró una subida anual del 7,4 % , impulsada principalmente por el encarecimiento del transporte aéreo de pasajeros frente al descenso observado en mayo del año anterior. Por su parte, los precios de restaurantes y servicios de alojamiento aumentaron un 0,6 % respecto a abril. Para Iñaki Arcocha , banquero privado, fundador de IA Capital y divulgador especializado en economía y finanzas , el problema no consiste en gastar dinero durante las vacaciones, sino en hacerlo sin haber previsto previamente de dónde va a salir. “Irse de vacaciones NO es una irresponsabilidad financiera . La irresponsabilidad es saber que agosto llegará, no reservar nada durante once meses y terminar pagando el viaje con dinero que todavía no se ha ganado”. Viajar a crédito: disfrutar ahora y pagar después La falta de planificación puede llevar a que las vacaciones se financien mediante préstamos, tarjetas de crédito o fórmulas de pago aplazado. A esta presión se suma una creciente normalización del pago aplazado. Según ObservaTUR , cerca de la mitad de los viajeros españoles (46%) se plantearía financiar sus vacaciones si encontrara unas condiciones atractivas . Por otro lado, la OCU advierte de que financiar las vacaciones durante doce meses incrementa el coste final del viaje . Por tanto, si una operación de este tipo se formalizara durante este verano, sus cuotas podrían prolongarse hasta 2027. Así, entre las opciones para pagar unas vacaciones que no caben en el presupuesto, la tarjeta de crédito puede ser una de las más perjudiciales . El propio Banco de España advierte de que las tarjetas de pago aplazado o revolving suelen aplicar tipos de interés más elevados que otras formas de financiación. Además, cuando se eligen cuotas reducidas, una parte importante del pago mensual puede destinarse a cubrir intereses y apenas amortizar capital , prolongando la deuda mucho más de lo previsto. En los casos más extremos, la acumulación de intereses y la escasa amortización pueden hacer que el cliente termine pagando en intereses una cantidad superior al propio capital utilizado . Y es que según el último Barómetro de Préstamos al Consumo disponible de ASUFIN , elaborado en 2025, el 34,8 % de los encuestados declaró que tenía intención de solicitar un crédito . Dentro de las motivaciones para demandar financiación analizadas por el estudio, los viajes y las vacaciones representaban el 16,3 % , situándose como una de las principales razones para endeudarse y solo por debajo de la necesidad de obtener liquidez. “Utilizar una tarjeta para pagar un gasto no esencial es una de las peores decisiones financieras que se pueden tomar. La sensación de que la cuota mensual es asumible oculta el coste real. Puedes haber regresado hace meses y seguir pagando unas vacaciones que ya casi ni recuerdas”, señala Arcocha. Las vacaciones deben integrarse en la estrategia financiera Planificar unas vacaciones no consiste en imaginar que el dinero está guardado en compartimentos completamente independientes. Esta forma de pensar puede caer en el sesgo conocido como “ contabilidad mental” : tratar un mismo euro de manera diferente según la etiqueta que se le haya asignado -vacaciones, emergencia, inversión o consumo-, aunque todo forme parte del mismo patrimonio. Para Iñaki Arcocha, las vacaciones son un objetivo más que debe integrarse en la planificación financiera general , junto con las necesidades cotidianas, la liquidez disponible, las inversiones y el resto de metas personales. La cuestión no es crear una cuenta distinta para cada deseo, sino decidir qué objetivos son prioritarios, cuándo deben cumplirse y qué recursos pueden destinarse a ellos sin dañar el conjunto de la estrategia. Una persona que quiera afrontar un presupuesto vacacional de 1.481 euros necesitaría generar un margen equivalente a unos 123 euros mensuales durante un año . Sin embargo, ese cálculo no implica que ese dinero tenga un valor diferente al resto: simplemente permite conocer qué esfuerzo exige ese objetivo y valorar si encaja realmente en su situación económica . “El dinero es el mismo, independientemente de la etiqueta que le pongamos. Las vacaciones, la jubilación, una vivienda o una inversión son objetivos diferentes que deben analizarse dentro de una única estrategia financiera . Separarlos mentalmente puede llevarnos a gastar de más en un ámbito mientras ignoramos el efecto que esa decisión tiene sobre todo lo demás”. El coste invisible de “merecerse” cualquier tipo de vacaciones Iñaki Arcocha advierte también de la fuerza emocional que rodea al gasto vacacional . Después de meses de trabajo , muchas personas justifican el desembolso con la idea de que “ se merecen unas vacaciones ”. El problema aparece cuando esa frase se transforma en “ me merezco cualquier tipo de vacaciones ”, aunque el viaje elegido exija sacrificar otros objetivos o recurrir al crédito. “Por supuesto que puedes necesitar descansar, pero eso no significa que necesites una semana en Punta Cana, un hotel de lujo o un todo incluido que no puedes pagar . Confundimos el d erecho a descansar con el derecho a consumir cualquier experiencia , independientemente de nuestro nivel de ingresos”. Elegir unas vacaciones más modestas, una estancia más corta, un destino cercano o incluso no viajar ese año puede ser una decisión mucho más coherente que regresar con una deuda que comprometa los meses siguientes. Cinco preguntas antes de reservar las vacaciones ¿Puedo y debo salir de vacaciones este año? Viajar todos los veranos no es una obligación. Antes de reservar conviene comprobar si el gasto encaja realmente en la situación económica actual y en los demás objetivos financieros. ¿Cuánto puedo gastar sin recurrir a deuda? El presupuesto disponible debe determinar el viaje, no al revés. Elegir primero el destino y buscar después cómo financiarlo suele conducir a decisiones más caras. ¿Qué estoy sacrificando para pagar este viaje? El coste de las vacaciones no es únicamente su precio, sino también los objetivos que se retrasan o abandonan para poder asumirlo. ¿Existe una alternativa que cubra mi necesidad sin dañar mi economía? Descansar no exige necesariamente viajar lejos, alojarse en un hotel caro o contratar un paquete completo. Una opción más sencilla puede cumplir la misma función. ¿Estoy integrando este gasto en mi planificación general? Las vacaciones deben valorarse junto con la liquidez, las inversiones, las obligaciones y el resto de los objetivos. No son un gasto que deba justificarse automáticamente por repetirse cada verano.